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Qué alternativas de tratamientos de fertilidad existen?

Hoy en día hay múltiples alternativas de tratamientos de fertilidad, que llamamos de baja o alta complejidad, y el especialista en reproducción podrá asesorarlos sobre la indicación inicial en función de la historia clínica, y los estudios realizados.







Los tratamientos se dividen en baja y alta complejidad según el tipo de infraestructura e instalaciones que se necesitan para realizarlos. También se dice que en los de baja complejidad la fecundación se produce en la pelvis de la mujer, y en la alta complejidad, en el laboratorio

En Uruguay, los tratamientos de baja complejidad se realizan en el hospital, mutualista o seguro que brinda la asistencia en salud habitualmente a la paciente, y los tratamientos de alta complejidad, cuando la paciente tiene menos de 40 años, se pueden realizar a través del Fondo Nacional de Recursos.


De qué constan los tratamientos?


Los tratamientos de baja complejidad son dos tipos, las relaciones programadas y la inseminaciones artificiales.

En las primeras, en general se estimula la ovulación, se realiza seguimiento folicular ecográfico y se verifica el momento de la ovulación para que la pareja tenga relaciones cuando tiene mejores probabilidades de conseguir el embarazo.

En las inseminaciones artificiales, se suele estimular también la ovulación y cuando ésta se produce, se prepara el semen de la pareja y se introduce con un catéter dentro del utero. También puede realizarse con semen de donante. Las técnicas de alta complejidad, son las también llamadas Fecundación In Vitro. Se estimula la ovulación, en este caso de forma más intensa, con el objetivo de obtener un mayor número de ovocitos, para luego realizar las aspiración de los mismos mediante una punción transvaginal, guiada por ecografía, bajo sedación. Luego en el laboratorio, los mismos se colocan con los espermatozoides, para que se produzca la fertilización, puede ser mediante la fecundación espontánea o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides.

Al día siguiente, se verifica que haya habido fecundación, y luego de cinco días, el embrión que haya conseguido evolucionar a formar un blastocito, se introduce dentro del útero, con un catéter, guiado por ecografía, en una maniobra muy sencilla, similar a la de una inseminación.

Luego de 14 días, se realiza el test de embarazo, para ver si el mismo se ha producido.

Si quedan embriones supernumerarios, los mismos se congelan mediante vitrifiación para futuros intentos.

Las técnicas de alta complejidad pueden realizarse con gametas propias o con gametas donadas, así como también pueden transferirse embriones donados.

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