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  • virginiachaquiriand

Cuando consultamos un especialista en Fertilidad, cuál es el recorrido que nos espera?

La infertilidad provoca mucho dolor, miedo, angustia, incertidumbre... Los especialistas están para ayudar, pero a veces, solo el hecho de consultar, genera miedo, porque cuando uno escucha algunas parejas que están "en tratamiento", parecería que entraron en un "tren fantasma", y que no van a salir más. Por eso les vamos a contar cómo son los primeros pasos, y en función de eso, cuales son las alternativas.




En la primer visita, se realiza una historia clínica, con los aspectos más relevantes vinculados a lo reproductivo y a la salud general de la pareja. En función de los hallazgos de la misma se planifican los estudios a realizar.

En aquellas parejas en las que no existen elementos orientadores, que es lo que sucede la mayoría de las veces, se realizan una serie de estudios para ver aspectos importantes que no suelen tener manifestación evidente.

Otras parejas tienen desde la historia clinica, antecedentes o síntomas que nos orientan. En estas parejas, iremos por supuesto a evaluar esas causas a las que nos orientaremos, pero tampoco dejaremos de evaluar las básicas que miramos en el resto. Porque estas últimas, justamente no son evidentes, y el hecho de tener un problema no nos exime de tener otros.

Un concepto fundamental es que tenemos que estudiar a ambos integrantes de la pareja, porque cuando uno de los dos integrantes tiene alguna patología o dificultad, no asegura que el otro no vaya a tener algo más. Y el 30 % de las parejas que consulta por infertilidad, tienen causas mixtas, es decir, ambos integrantes de la pareja tienen alteraciones que explican que no consigan el embarazo.

Cuando una mujer consulta sola, porque quiere hacer tratamiento con semen de banco, o está en pareja homosexual, se hacen todos los estudios como si hubiera buscado embarazo sin éxito durante un año. Porque no vamos a hacer tratamientos y fracasar muchas veces antes de plantearnos que quizás habían aspectos a mejorar.


Los estudios de base que se realizan son, para la mujer:

  1. estudios hormonales al inicio del ciclo menstrual, y en postovulatorio. Estos van a permitir evaluar la reserva ovárica, las hormonas generales que participan indirectamente en la función ovulatoria, y la ovulación.

  2. exudado vaginal y del cuello de útero para evaluar bacterias específicas

  3. ecografía transvaginal que en general se realiza al inicio del ciclo también, a veces es necesario repetirla más adelante, o inclusive en postovulatorio, pero esto va a depender de la historia clínica de la paciente y los hallazgos.

  4. estudios de la permeabilidad tubaria.

  5. Serologías infecciosas, y algunos estudios de salud general en función de los hallazgos de la historia clinica.


En el hombre se realiza:

  1. espermograma completo, que muchas veces es necesario repetir luego de unos tres meses,

  2. serologías infecciosas,

  3. y en caso de encontrar alteraciones a nivel de espermatozoides, de realizan más estudios

En función de todo esto, puede ser necesario profundizar en la valoración con estudios más específicos, como estudios genéticos, hormonales adicionales, imagenológicos, o endoscópicos.


En las personas que tienen patologías de base, como por ejemplo hipertensión arterial, es muy importante que consulte con su médico de cabecera que controla la enfermedad crónica, que ajuste el tratamiento correspondiente para que sea compatible con el embarazo, y que evalúe de acuerdo al estado y progresión de la enfermedad, si es el momento adecuado para un embarazo, la influencia que podría tener el embarazo sobre la enfermedad, y la enfermedad sobre el embarazo. Y a todo eso agregar la evaluación del efecto o las consecuencias de un eventual tratamiento de fertilidad sobre la patología, y vice versa, y si es necesario realizar ajustes en función de ello.


Una vez terminada la valoración, que debería llevar un par de ciclos menstruales, máximo tres, cuando realizamos las cosas con cierta celeridad, debemos evaluar la globalidad, ver qué cosas serían mejorables, y qué alternativas en medicina reproductiva pueden ayudarnos a mejorar la probabilidad de conseguir un embarazo. Hay que evaluar si durante este transcurso, es necesario un apoyo por especialistas de otras áreas, como por ejemplo (y muy importante) psicología, para que nos ayude a encaminar las emociones y la incertidumbre y que podamos sentir que estamos trabajando para llegar a nuestro objetivo y no vivir el camino como una "tortura china".


Además de ajustar todos los detalles "mejorables" como desarreglos hormonales, hábitos de vida, dejar hábitos tóxicos, hacer ejercicio, comer equilibrado, mantener relaciones sexuales frecuentes... evaluamos qué opciones tenemos que aumenten la probabilidad, sumadas a la búsqueda espontánea del embarazo. Siempre les decimos en consulta que "nunca hay que dejar de practicar".


Entre las alternativas que existen están las relaciones dirigidas con inducción de la ovulación, las inseminaciones artificiales, la fecundación in vitro, y a veces la necesidad de recurrir a células donadas. En algunos casos también tenemos que pensar en cirugías previas, como laparoscopías, o resección de tumoraciones, biopsia testicular. Todo esto debe evaluarse en función de la pareja, los hallazgos clínicos, la edad de ambos, las probabilidades y a las necesidades de los mismos.

No todo es para todo el mundo, y algunas alternativas que parecen ser las deseables para algunos, no lo son para otros, y hay que respetar los principios y creencias de cada uno, sin hacer malapraxis, excesos terapéuticos ni encarnizarse. Tampoco podemos generar falsas expectativas sobre cosas que no podemos conseguir, y es muy importante tener un diálogo franco y sincero, en que se establezcan las posibilidades de éxito y los riesgos de cada opción, para tomar las mejores decisiones.


En futuros blogs iremos contándoles sobre cada uno de los tratamientos, las indicaciones, los riesgos y de qué se trata cada uno. Para que puedan tener una idea más precisa de los mismos. Lo que todos tienen en común es que ninguno tiene por intento un porcentaje muy elevado de probabilidad de éxito, y eso hace que la vivencia suele ser difícil, no tanto por el procedimiento en sí mismo, sino por la incertidumbre y no saber si algún día conseguiremos el resultado deseado.


Lo cierto es que en la mayoría de las parejas (9 de 10 aproximadamente), se consigue el embarazo y tener un hijo. Pero este numero no es por intento, sino que, de las parejas que comienzan a buscar ayuda, y a realizar tratamientos, luego de los intentos que sea necesario, al final del camino, la mayoría lo consiguen. A veces es rápido, a veces con técnicas más sencillas, y otras veces, lleva mucho trabajo, tiempo y esfuerzo, a veces requiere recurrir a gametas donadas, o inclusive a embriones donados.


Antes de terminar el artículo, una reflexión llena de subjetividad, y no basada en estudios científicos, sino en la experiencia de muchos años de trabajo en esta maravillosa subespecialidad... existen muchos caminos y formas para formar una familia, muchos modelos y muchas alternativas. Cada uno tiene que buscar el mejor camino para sí, para su pareja y para su familia. Algunas cosas que al inicio del recorrido no parecen ser una alternativa como los tratamientos de alta complejidad,  la donación de gametas, o inclusive la adopción, con el tiempo podrían serlo. No hay que decirse a sí mismo, "si no es así, nunca tendré hijos", porque nos estamos autoinfringiendo más dolor y sufrimiento, y no sirve para nada. Es como ir a dar un examen de facultad, diciéndonos que si perdemos, abandonaremos los estudios.

Y no dejen de plantearse en algún momento del recorrido la adopción como una de las formas de formar su familia y tener hijos. Puede que en alguna parte exista un bebé o un niño, esperando por padres amorosos, deseosos que cuidar, criar y querer, educar y formar, y a ese niño le cambiaríamos la vida, para mucho mejor y para siempre. Puede no ser para todos, pero no hay que dejar de evaluarlo.

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