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Qué es la Fecundación In Vitro?

Entre las técnicas de reproducción asistida, están las que llamamos de baja complejidad, de las que ya hemos hablado, y las de alta complejidad. Estas últimas, son aquellas que requieren de una infraestructura más compleja, porque la fecundación del óvulo y el espermatozoide se hace en el laboratorio, por lo cual las condiciones "ambiente" en que ésta se produce, deben ser lo más parecido a lo que sería si fuera en el cuerpo de la mujer. Para ello, es necesario equipamiento muy sofisticado y costoso, para que nos asegure que podemos obtener los mejores resultados posibles, de ahí el título de "alta complejidad".





En el embarazo espontáneo, cuando se produce la ovulación, el óvulo sale del folículo, luego de un proceso de varios días en que éste viene evolucionando para adquirir las características adecuadas para luego poder fertilizar.

Los óvulos, se forman en la vida embrionaria de la futura mujer, y la preparación del material genético se detiene en una fase de la misma, por muchos años. Este proceso se retoma, una vez que el ovocito es ovulado. Mientras tanto permanece en el ovario en unas "bolsitas" que se llaman folículos primordiales. Todos los días de la vida de esa mujer, algunos de ellos irán a la atresia, o muerte celular programada, sin llegar a crecer ni ser ovalados. Mientras que otros, serán seleccionados por el organismo para crecer, y entre ellos, en cada ciclo menstrual, se seleccionan algunos que les tocará en ese ciclo. Al momento de la menstruacion serán visibles como folículos preantrales (que los vemos en ecografía como pequeños folículos de 3 a 8 mm) y de ellos, uno solo crece y es ovulado, en un ciclo natural o espontáneo. El resto, van a la atresia.

Cuando ese óvulo se desprende, cae en la pelvis y las trompas deben llevarlo hacia su luz, donde, en caso de haber espermatozoides, se produce la fertilización. Y si se produce, el embrión tiene que irse dividiendo, hasta formar al día 5 o 6 postovulación, una estructura que se llama blastocito.

A medida que éste, se va desarrollando, el embrion va viajando por la trompa hasta llegar a la cavidad uterina, y luego de un "diálogo" entre el embrión y el endometrio, se produce la implantación. Y si el proceso prosigue, algo después una semana, habría un retraso menstrual y empieza a aparecer la hormona de embarazo.

Para que esto se produzca es necesario que todo funcione perfectamente y como "un reloj suizo". Es decir, que haya óvulos, que las hormonas que estimulan la ovulación estén en valores adecuados en cada momento, y evolucionen entre sí en el correr de los días como deben, para que crezca el folículo, que en el momento adecuado se produzca la ovulación, que el endometrio se venga preparando bien, y tenga una estructura normal, que las trompas estén sanas y permeables y puedan cumplir su función, y que haya espermatozoides, en el momento preciso, de características suficientes en numero, motilidad, forma y con estructuras internas como para poder fertilizar.

Como es un proceso tan delicado, especifico y complejo, no todos los meses la gente se embaraza. Por más jóvenes que sean y mejor que esté todo. Y es por ello que sugerimos muchas veces esperar algunos meses buscando naturalmente antes de consultar, cuando no existen elementos clínicos que puedan sugerir dificultades.





En algunas ocasiones, no se consigue el embarazo ni espontáneamente ni con técnicas de baja complejidad y tenemos que recurrir a la fecundación in vitro.

En los primeros tiempos, lo que se hacia era extraer el ovulo del folículo, en el momento de la ovulación, y en caso de obtenerlo, ponerlo en el laboratorio con los espermatozoides. Si había fecundación, se pasaba al útero.

Como en algunos casos, los folículos no tienen óvulo, o el óvulo que se obtiene no está bien, o no fertiliza y o no evoluciona, por eso, con el tiempo se empezó a estimular la ovulación con el objetivo de maximizar las probabilidades de tener embrión para transferir. Por ello, se estimula la ovulación mediante la administracion de hormonas, que son las mismas hormonas que forma normalmente la paciente para ovular uno solo. Estas se agregan a las que forma la propia paciente, desde el inicio del ciclo menstrual, para intentar hacer crecer los folículos que están desde el inicio, además del que sería ovulado en caso de no intervenir. Es decir que "rescatamos de la atresia" a folículos que de otro modo, en ese ciclo igual se perderían. No es que estemos gastando óvulos del futuro.

En caso de tener varios folículos pequeños al inicio del ciclo, nuestro objetivo es hacer crecer unos cuantos, ocho a diez, por ejemplo, para que cuando hagamos la punción, podamos recuperar un buen número de ovocitos, para poder poner a fertilizar.

En general, no todos los folículos tienen ovocito, ni todos están en el estado de madurez y con las cualidades necesarias para fertilizar. El promedio de fertilización de aquellos que estén bien, es 70%, y con los días, se van dividiendo y evolucionando, y llegan un 30 a 50% de los que fertilizaron a blastocito.

Por supuesto que estos, son promedios, y algunas pacientes tienen muchos y llegan igual muy poquitos o ninguno, y otras pueden tener muy poquito, y ese poquito llegar. Nunca sabemos nuestra paciente, cómo evolucionará. Cuando planificamos la estrategia, usamos las estadísticas para ayudarnos en las decisiones a futuro, pero sabemos que nuestra paciente y su pareja serán el 100% de la suerte para sí mismos, y que a veces la realidad no cumple las estadísticas.

 












Pero estos números son los que explican por qué, estimulamos la ovulación, y por qué se ponen a fecundar varios ovocitos, y por qué a veces, no tenemos embriones para transferir a pesar de obtener ovocitos.

Cuando llegamos a tener blastocitos, y son de características adecuadas al microscopio, sabemos que no todos tendrán la carga cromosómica adecuada, y que aunque la tuvieran, no todos podrán implantar. Esto dependerá de la calidad de los óvulos, de los espermatozoides, y de la preparación del útero en ese ciclo.


A veces pasa, que no solo llegamos a tener un buen embrión para transferir, sino que a veces queda más de uno. Y por ello, es que se puede criopreservar los embriones sobrantes, para poder ser transferidos en ciclos posteriores, sin necesidad de volver a estimular nuevamente.

NO es el objetivo del tratamiento generar muchos embriones, y que sobren ... pero como cada paciente tiene un comportamiento distinto frente a la estimulación, en función de sus características, las de su respuesta en ese ciclo a esa estimulación, según las características del semen, y cómo se prepara el útero, es una buena estrategia para no perderlos, en el caso que los tengamos.


A partir de la base de la fecundación in vitro, han ido surgiendo "modificaciones" o estrategias alternativas, que buscan mejorar los resultados o probabilidades de éxito.


Entre ellos, la inyección intracitoplasmatica de espermatozoides o ICSI, que permite la fertilización de óvulos inclusive con muy poquitos espermatozoides disponibles o cuando tenemos antecedentes de fallos de fertilización.

El ICSI también se puede hacer a partir de espermatozoides de biopsia testicular para los casos de pacientes que no tienen espermatozoides en el eyaculado.

La criopreservación de ovocitos sin fecundar, ya sea para preservación de la fertilidad por cancer o por motivos sociales, o para acumular ovocitos para luego ponerlos todos juntos a fertilizar y poder optimizar los resultados del ciclo de fecundación.

La posibilidad de realizar estudios genéticos de los embriones, para descartar alteraciones cromosómicas que impiden su implantación o que el embarazo prospere por ejemplo, o para buscar enfermedades genéticas, cuyos genes conocemos y podemos identificar antes de la transferencia embrionaria.

Se ha visto que podemos comenzar la estimulación en distintos momentos del ciclo cuando el objetivo es guardar ovocitos o embriones, y no solo en el inicio del ciclo menstrual.

Y también se puede realizar estos tratamientos con óvulos o espermatozoides donados, o realizar la transferencia de embriones donados.


Con lo cual podemos ver que a partir de la matriz de la Fecundación In Vitro original, en que óvulo y espermatozoide se ponen a fertilizar en el laboratorio y luego se transfiere el embrión dentro del útero, surgen todo una gama de posibilidades, que no son más que herramientas que nos permiten ayudar a conseguir el embarazo.

Hay que ver qué herramienta es la adecuada en cada caso, para cada momento y circunstancia, y para cada pareja, según los estudios, los antecedentes clínicos y de otros tratamientos, así como sus valores, creencias y vivencias. Y entre todos ir buscando el mejor camino para llegar a tener un hijo sano en casa.

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Dra. Virginia CHAQUIRIAND

Ginecología

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