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  • virginiachaquiriand

La fertilidad y los tratamientos de reproducción asistida en tiempos de COVID-19

La pandemia actual por COVID-19 ha hecho que se detengan los tratamientos de fertilidad en todas partes del mundo. Hoy, se está viendo cómo retomar progresivamente.. Cómo será la asistencia, y qué sabemos al día de hoy?





El 13 de marzo, se comunicaron los primeros casos de COVID-19 en nuestro país. A partir de entonces, en función de las recomendaciones de autoridades de otros países, de las sociedades científicas nacionales e internacionales, y de nuestras autoridades, se decidió detener todos los tratamientos de fertilidad. Lo mismo sucedió a nivel mundial, en prácticamente todos los centros de reproducción.

Por qué? Porque por un lado, la recomendación fue : "quédate en casa" para reducir los riesgos de contagio, así como de aglomeración de gente. Porque los centros de salud, que reciben pacientes de todo tipo, son lugares potencialmente peligrosos, donde seguramente es más probable contraer la enfermedad. Porque se trata de un virus nuevo y desconocemos los efectos que puede causar en mujeres embarazadas, en cualquier de las etapas de embarazo, en el bebé, así como eventualmente durante los tratamientos de fertilidad.

Las autoridades sanitarias por otro lado, solicitaron que todo aquello que no fuera una urgencia, fuera diferido, para liberar todos los recursos posibles, frente a un posible desborde del sistema de salud, como sucedió en otros países.

Por ello, una vez finalizados todos los tratamientos en curso, se detuvieron las estimulaciones, las inseminaciones, las FIV y demás. No se iniciaron ciclos nuevos. Se mantuvieron las consultas mediante telemedicina, y muchos estudios y análisis quedaron pospuestos hasta que fuera seguro realizarlos.


Han pasado casi 50 días desde entonces... por un lado, de momento en nuestro país la situación impresiona controlada, y de a poquito estamos tratando de irnos reincorporando a lo que se ha llamado, la "nueva normalidad". Deberemos retomar la vida, las actividades, las prioridades y todo lo que forma parte de nuestro porvenir, solo que adaptándonos a la presencia y los riesgos del COVID-19.


Este período de tiempo, nos ha permitido estudiar, y seguir muy de cerca las investigaciones científicas que a nivel mundial se vienen realizando, como para intentar comprender qué riesgos implica el embarazarse durante esta pandemia, o eventualmente encarar el inicio de los tratamientos.


Al día de hoy, no hay evidencia científica que haya demostrado que no se pueda realizar tratamientos. No hay evidencia que muestre que las pacientes en tratamiento o embarazadas tengan mayor riesgo de contagio. Las embarazadas no parecen ser una población de riesgo para la infección por COVID-19.

Por otro lado, no hay evidencia de que la infección durante el embarazo no puede ser teratogénica o si puede haber transmisión madre - hijo. Es verdad que tampoco hay evidencia de lo contrario, pero cualquier infección viral durante del embarazo, es decir por cualquier virus, puede potencialmente ser teratogénica, y no por ello, la gente deja de embarazarse; y casi ninguna sociedad científica en el mundo, recomendó la contracepción a todo el mundo por la pandemia.


Todo parece indicar que el COVID-19 llegó para quedarse por un tiempo largo, y hasta tanto no tengamos una vacuna, tendremos que vivir con ello. Hay muchas pacientes que no pueden esperar uno o dos años, que es lo que estiman que puede llevar la vacuna, para poder retomar sus proyectos de embarazo.


Por todo ello, y en la medida que la situación sanitaria de nuestro país lo permita, estamos trabajando en protocolos para retomar la asistencia, intentando brindar la mejor atención posible a las pacientes, evitando los riesgos de contagio por COVID-19, y a su vez, cuidando todos los aspectos que hacen a la fertilidad y al pronóstico reproductivo, como hacíamos siempre.


Muy probablemente mantengamos las consultas de telemedicina para todas las consultas que sea posible, para evitar que tengan que concurrir a consultorios o centros de salud, y puedan quedarse en casa lo más posible.. Por supuesto que cuando sea necesario realizar un examen físico, una ecografía o un procedimiento, la consulta deberá ser presencial.

En los casos en que tengan o hayan tenido recientemente tos, fiebre, síntomas respiratorios, no se deberá concurrir a consulta presencial, deberemos evacuar las dudas mediante teleconsulta, y consultar un médico a domicilio para descartar la infección por COVID-19, de acuerdo a los protocolos de la institución de salud donde se asistan.

En los casos en que hayan estado en contacto con pacientes COVID-19 positivos, habrá que realizar la cuarentena obligatoria y estricta de por lo menos 14 días, y antes de salir, verificar si no se es portador asintomático de la enfermedad.

Las consultas serán sin acompañante salvo muy raras excepciones.

Evitaremos que se acumule la gente en sala de espera, por lo cual intentaremos todos, pacientes y personal de salud, ser lo más puntuales posible.

Así como para muchas otras cosas de la vida cotidiana, tendremos que estar siempre con tapabocas.

Es muy importante el lavado de manos, la desinfección con alcohol en gel, y probablemente antes de entrar a consulta y después de salir de la misma, les pediremos que higienicen sus manos.

El distanciamiento de seguridad de 1,5 a 2 metros, debemos conservarlo siempre, también en la consulta.

Seguramente desde antes de iniciar tratamiento, les pidamos que se queden en cuarentena para evitar el contagio antes de iniciar el mismo, y hagamos tests de diagnóstico al inicio y previo al procedimiento de inseminación o la entrada a block quirúrgico.

Las pacientes que tengan enfermedades crónicas que impliquen un mayor riesgo en caso de presentar infección por COVID-19, deberán tener una valoración adecuada por el equipo de Alto Riesgo Obstétrico, previo al inicio de cualquier tratamiento, para ver si es razonable iniciar, o es mejor esperar.

La infección por COVID-19 expone a las pacientes a un incremento de riesgo trombótico, ésto sumado a una estimulación de la ovulación y otra enfermedad de base aumentan aún más los riesgos, por lo cual será muy importante, evaluar caso a caso, con los especialistas correspondientes, la oportunidad para encarar el tratamiento, en el marco de esta "nueva normalidad".


Pensamos que si todos mantenemos todos los cuidados posibles para evitar la transmisión del virus, y nos cuidamos entre todos, podemos ir retomando poco a poco la asistencia, y así poder cumplir con el deseo de nuestras pacientes de ser madres.

Sin dudas que la responsabilidad individual y colectiva son fundamentales, y tenemos que saber también que en caso que la evolución de la infección por COVID-19 en nuestro país muestre signos de empeoramiento, tendremos que nuevamente detener todo, hasta tanto sea posible retomar.

De momento no tenemos una fecha exacta de inicio, pero queremos que sepan que estamos trabajando con todas nuestras energías, junto con las sociedades científicas para que sea lo antes posible, generando protocolos para que sea siempre con responsabilidad y seriedad.

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